Netflix ha estrenado este viernes 22 de abril ‘Heartstopper’, una serie de ocho capítulos en la que narra la amistad, el despertar al amor y el descubrimiento de la propia identidad en la adolescencia. Charlie y Nick tendrán que enfrentarse a unos sentimientos inesperados, que les llenan de alegría, pero también de tinieblas. Se basa en la saga gráfica del mismo nombre creada por Alice Oseman.
‘Heartstopper’ es la nueva sensación en Netflix. La plataforma acaba de estrenar la adaptación de las novelas gráficas de Alice Oseman dando forma a una serie de ocho capítulos cargada de emociones y potentes momentos. Es una historia de amistad y de descubrimiento del amor y la sexualidad, una aventura tejida con miradas, sentimientos, ilusiones y deseos, pero también con miedo, incertidumbre y dudas en plena adolescencia.
Charlie Spring (Joe Locke) es un adolescente considerado «rarito» y al que el año pasado sacaron a las bravas del armario. Por suerte, tiene un grupo de amigos, pequeño, pero totalmente incondicionales, que como él están al margen de foco de la élite popular del centro escolar. Son Tao (William Gao), Elle (Yasmin Finney) e Isaac (Tobie Donovan).
Al regresar de las vacaciones de Navidad, el mundo de Charlie dará un inesperado giro. Se ha estado viendo a escondidas con un chico del colegio, Ben Hope (Sebastian Croft). Charlie está ilusionado y por eso acepta los desplantes de Ben, que lo ignora en público y lo trata mal.
El destino hará que tenga que compartir pupitre con Nick Nelson (Kit Connor), el capitán del equipo de rugby. Rápidamente surgirá una gran sintonía entre ambos y comenzarán a pasar tiempo juntos. Nick, al ver que Charlie destaca en las pruebas de velocidad, lo convence para que se una al equipo de rugby.
El chico se ilusiona por la conexión que tiene con Nick, aunque no quiere abrigar esperanzas de que pueda surgir algo más. Mientras, Nick se siente cada vez más confundido porque le encanta estar con Charlie, le hace sentirse bien, sonreír y estar lleno de ilusión.
La serie sabe recrear las dudas de ambos personajes y trasladar al espectador el cosquilleo que sienten ambos ante lo que está naciendo entre ellos. Cuida muy bien los detalles eligiendo los momentos que narrar para construir una atmósfera que traspasa la pantalla.
Se logra un retrato muy fiel y provocador sobre el despertar a sentimientos escondidos y que pueden causar muchos quebraderos de cabeza en un entorno hostil. En el instituto no faltan los abusones, que aprovechan cualquier situación para meterse con Charlie y hacerle daño. En un mundo cargado de presiones, ambos protagonistas deberán luchar por encontrar ese espacio en el que sentirse cómodos y poder seguir avanzando.